Permisos sin control, cuentas activas y accesos a información sensible sin una revisión clara.
Conocimiento crítico concentrado en pocas personas, sin procedimientos ni reemplazos definidos.
Procesos informales y evidencias dispersas que dificultan demostrar una gestión consistente.
Amenazas, incidentes y vulnerabilidades sin un tratamiento sistemático ni responsables claros.
Requisitos de seguridad, cuestionarios y contratos que demandan controles y evidencias confiables.
Fechas cercanas con documentación incompleta, responsabilidades difusas y poco tiempo para ordenar la gestión.